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FELIZ TRANSFORMATIVO 2023

No, no es magia que transforme las hojas de los árboles en pájaros que salen volando al atardecer. Sólo son las bandadas de estorninos que, al caer la tarde, buscan refugio entre las ramas de los árboles pelados del parque de la ciudad. Pero la foto me viene al pelo como metáfora visual del deseo que, de corazón, quiero transmitir a todo el mundo, no sólo para 2023 sino para cada uno de los días de la vida: FELIZ ACTITUD VITAL TRANSFORMATIVA. ¿Transformativa o transformadora? La duda se me planteó cuando me asomé al título del libro que tengo entre manos: TRANSFORMATIVE EXPERIENCE. ¿Experiencia transformativa o experiencia transformadora? Estilísticamente, suena mejor "transformadora". Psicológicamente es  correcto "transformativa".  Ante la duda, el diccionario de la RAE siempre es un buen recurso. Y ahí encontré los matices que necesitaba:  TRANSFORMADOR = que ejecuta la transformación y el cambio. TRANSFORMATIVO = con la facultad o potencial de transformar. La R
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HISTORIAS EXTRAORDINARIAS, REALIDADES BLANQUEADAS

  "...Historias EXTRAORDINARIAS ".  Es el eslogan del sorteo navideño de este año; el "leit motiv" que aúna el argumento de tres episodios protagonizados por un pastor,  un pescador y una extranjera que avivan en el espectador sentimientos de honestidad, lealtad, compañerismo y solidaridad, aderezados con unos toques de misterio e intervencionismo providente que buscan enternecer al público diana para que active toda una gama de emociones esperanzadoras que lo lleven a creerse partícipe de alguna posible "historia extraordinaria" con el sencillo acto de comprarse un décimo de lotería. Como cortometrajes, las tres historias son magníficas; como técnica de marketing, el truco es impecable; como mensaje moral resulta todo bastante deplorable. Es la técnica tan socorrida de la "narrativa": No importa la realidad; lo que cuenta es cómo se adorna esa realidad para hacerla no sólo creíble sino deseable y "verdadera". Con spots embellecidos por

DE LA JUBILACIÓN Y OTRAS CONSIDERACIONES

  Acabo de ver en Ted Talks la charla del Dr. Riley Moines sobre el "éxito" en la jubilación. Un arranque ciertamente motivador, al tiempo que paradójico, eso del éxito en la etapa de la vida en la que se supone que ya no queda nada por hacer, salvo aguardar... Pero lo cierto es que -como miembro integrante de la creciente comunidad de jubilados- en la disertación del veterano economista he encontrado varias reflexiones interesantes que me gustaría compartir así como algún vacío inquietante sobre el que querría reflexionar. El Dr. Moines distingue cuatro fases en la jubilación (y así titula su libro: "The Four Phases of Retirement: What to Expecto When You're Retiring?" ) La primera fase consistiría en una especie de vacaciones prolongadas en las que no cuentan horarios ni obligaciones laborales por lo que el recién jubilado podría llegar a sentir una especie de euforia derivada de esa aparente libertad conquistada tras una larga vida de trabajo. Al cabo de un a

MULTITAREA, CENTRAMIENTO, AUTOCONTROL

La tecnología, además de liberarnos de tareas tediosas poniendo a nuestra disposición más tiempo para el disfrute personal, multiplica nuestra eficiencia al permitirnos hacer más cosas en menos tiempo. Sí, cada avance tecnológico nos sitúa un poco más cerca del ideal "superhumano" con el que muchos pensadores han venido soñando a lo largo de la historia. Liberación y eficiencia; para muchos, las notas distintivas de la nueva era cibernética. Liberación para poder ahondar en nuestro verdadero "yo" y eficiencia como resultado de la capacidad de multitarea que las nuevas tecnologías nos ofrecen Liberación y eficiencia... ¿De veras? Camino por la acera. Delante de mi van tres muchachas, concentradas, cada una de ellas, en la pantalla de su teléfono móvil. Una está a punto de chocar contra el poste del semáforo; otra trastabilla por el bordillo de la acera hasta recuperar su centro de gravedad en la calzada y la tercera permanece inmóvil, entorpeciendo el paso, mientras

EFECTOS SECUNDARIOS: I EVITACIÓN

Su razonamiento me provocó una franca carcajada. No es que reírse sea una reacción muy frecuente en una sesión de terapia pero, como apuntaba el hoy olvidado Carl Rogers, una de las condiciones básicas del psicoterapeuta es la "autenticidad". Por eso no me sentí, en absoluto, incómodo con el rapport humorístico que habíamos establecido: "Quienes tienen dinero se hacen una cirugía y los que no lo tienen acuden al psicólogo".  Tal era el razonamiento. Ella había estado evitando todo tipo de relación social -hasta el punto de abandonar su trabajo- desde hacía varios años como consecuencia de las secuelas que un acné juvenil persistente le había dejado en el rostro. Y, según su estilo de pensamiento, un problema que se habría podido arreglar mediante cirugía estética, seguía anulando su vida por falta  de dinero para costearse la intervención. Afortunadamente, en medio de toda su carga de ansiedad, sí que contaba con un buen nivel de sentido del humor. Pero su reflexión

LO QUE NOS LLEGA Y LO QUE TRAEMOS

¿Cuándo llega la Navidad? Se pregunta el anuncio de una empresa de viajes. Y sugiere múltiples respuestas: Cuando caen los primeros copos,  cuando ponen el primer anuncio de turrón, cuando se encienden las luces...  Naturalmente, la propuesta final del comercial es que la Navidad llega "cuando llegas tú". Sin que sirva de precedente, lo cierto es que yo estoy bastante de acuerdo con el reclamo. Aunque con matices. Porque, en realidad, la Navidad no "llega" como puedan llegar las lluvias del monzón ni, mucho menos, como llega el autobús que uno va a tomar para acercarse al pueblo. Pero el anuncio me gusta porque establece el protagonismo de la acción en el elemento adecuado: "TÚ" (o yo, o nosotros...). La Navidad no es un fluido etéreo que nos conmueve internamente y nos vuelve cariñosos por arte de magia. Lo cierto es que denominamos Navidad a un tiempo en el que solemos darnos permiso para hacer alarde de un consumismo exacerbado y un sentimentalismo pasa

LIMPIAR EL INODORO

Si nos dispusiéramos a escribir nuestra propia biografía -cosa que, personalmente, ni se me ha pasado por la cabeza- el supuesto de partida, sin duda, sería que cada uno de nosotros somos el protagonista de nuestra pequeña o gran historia; el centro de nuestro "drama vital". Sin embargo, muchas veces, nos sentimos zarandeados por las circunstancias, por otras personas de las que, inevitablemente, dependemos, por imprevistos, contratiempos y sorpresas que, en el mejor de los casos, nos "obligan" a cambiar nuestros planes, a rehacer nuestros proyectos y, en la peor de las alternativas, nos paralizan, nos deprimen o nos hunden en la miseria. Así, llegamos a preguntamos por nuestra capacidad de control real en la determinación del rumbo de nuestra vida: ¿somos, realmente, protagonistas o meras comparsas de los acontecimientos que tienen lugar sin que nosotros contemos para nada? Y la respuesta, como en el caso del vaso mediado de agua, depende de nuestra propia percepci