Ese instante entre el impulso y la respuesta Suena el despertador y, durante un segundo, hay una decisión: levantarte o darle al "snooze" una vez más. Llega un wasap incómodo y, durante un segundo, hay otra: responder con calma o con el primer reproche que te viene a la boca. Te sientas a comer y, sin apenas notarlo, decides si vas a encender el móvil o a estar, simplemente, presente en la comida. Ninguno de estos momentos parece importante por separado. Son minúsculos, casi invisibles, disueltos en la rutina. Y sin embargo, si los sumamos todos, forman el material del que está hecha nuestra vida. No las grandes decisiones —cambiar de trabajo, mudarse de ciudad, terminar una relación—, sino esta otra cosa, más callada: la sucesión de pequeños movimientos que hacemos, o dejamos de hacer, entre que suena el despertador y volvemos a apagar la luz por la noche. A esto lo podemos llamar puntos de decisión . Y aprender a reconocerlos es, quizás, uno de los gestos más silencios...
Narraciones sobre el SENTIDO DE LA VIDA