Discutir con el espejo Por qué la mayoría de tus enfados no son con quien crees Llevaba un buen rato trabajando con mi asistente de inteligencia artificial en una tarea que me importaba de verdad. Le pedí un resumen del trabajo y lo que me devolvió no se parecía en nada a lo pedido: parte de los documentos se había "perdido" y, para colmo, empezó a inventar cosas que yo nunca había introducido. Pasé de la estupefacción a la frustración y a la rabia. Me dieron ganas de insultar... no sé a quién: al ordenador, a la "IA" y a la madre o el padre que la creó. Tenía ganas de estrangularla. ¡A una cosa INMATERIAL! Como si fuera un ser real, de carne y hueso, que me hubiera traicionado. Entonces me di cuenta: no estaba discutiendo con NADIE. Lo hacía conmigo mismo, como si estuviera mirándome en un espejo y viera ante mí mi propia imprevisión por no haber guardado copias, mi negligencia por no haber organizado bien el trabajo, mi impaciencia por quererlo todo hecho, ya. L...
Narraciones sobre el SENTIDO DE LA VIDA