Ir al contenido principal


¿Llevas años VIVIENDO o sólo ACUMULANDO DÍAS?
 



Vivir con sentido en un mundo de ruido

Vivimos rodeados de estímulos que, sin que nos demos cuenta, van tomando las riendas de nuestra vida: series, redes sociales, recetas de felicidad instantánea... Todo parece diseñado para distraernos de la pregunta más importante: ¿quién conduce realmente mi existencia?

Este es el punto de partida de 20 Propuestas para Vivir con Sentido, un libro que nace de una convicción sencilla pero profunda: la felicidad auténtica no se encuentra fuera, sino como resonancia de nuestro propio proyecto vital, cuando nuestras acciones cotidianas encarnan nuestros valores más hondos.

Apoyándose en la Logoterapia de Viktor Frankl, la Terapia de Aceptación y Compromiso de Steven Hayes, el Vivir Constructivo de David K. Reynolds y las aportaciones de la Terapia Cognitivo-Conductual, el libro propone un recorrido que va del descubrimiento de uno mismo al encuentro con los demás y con la vida. Un camino que pasa por las preguntas esenciales, la búsqueda del yo ideal, la comprensión de la felicidad, los valores, las actitudes, el realismo, la acción y, finalmente, la trascendencia.

No es un manual de soluciones rápidas. Es una invitación a detenerse, mirar dentro y reconocer que vivir con sentido no es un ideal abstracto, sino un arte que se ejercita cada día.

En las próximas semanas iremos publicando resúmenes y extractos de cada uno de los capítulos del libro. Si quieres acompañarnos en este recorrido, no te pierdas las siguientes entregas.

20 PROPUESTAS PARA VIVIR CON SENTIDO de Ramiro J. Álvarez. Ed. Sal Terrae


Comentarios

Entradas populares de este blog

Calentando motores

  Las primeras nubes grises Todavía quedan vacaciones, pero ya están llegando: las primeras nubes grises, densas, se han instalado en el horizonte y han empezado a toldar el cielo despejado del verano. No anuncian tormenta inmediata, solo el cambio de estación que se aproxima, silencioso pero seguro. Y algo parecido nos ocurre por dentro: sabemos que el paréntesis se acaba, que hay que recomponer horarios, retomar proyectos, volver a las rutinas que dejamos en pausa. Sabemos que toca. Pero el cuerpo y la mente todavía se resisten a soltar el ritmo lento de los últimos días. No es pereza, ni falta de compromiso: es la fricción normal entre lo que sabemos que debemos hacer y la energía real de la que disponemos para hacerlo. Dos preguntas, no una Kant, hace más de dos siglos, abordaba las grandes cuestiones de la existencia en unas pocas preguntas esenciales. Sin pretender ninguna erudición filosófica, tomamos prestadas dos de ellas, porque nos vienen que ni pintadas para este moment...

EL TITULAR DE TU DÍA

  Vivimos "contándonos" los días; pero, a veces, nos pasamos los días en el cuento equivocado. ¿Te has fijado en cómo nos hablamos por dentro cuando las cosas no salen como queremos? Nuestra mente no es un narrador neutral. Es, más bien, como el editor jefe del periódico sensacionalista al que estamos suscritos: le fascina el tremendismo, le encanta exagerar y tiene una tendencia exagerada a los titulares catastróficos para eventos que, en realidad, son solo notas a pie de página. En psicología, este se comnoce como reestructuración coginitiva  pero a mí me gusta llamarlo, simplemente, ponerle el titular correcto . Porque lo cierto es que  casi nunca sufrimos por lo que pasa, sino por el titular que ponemos a lo que pasa. La anatomía de un titular: El billete perdido Imagina que metes la mano en el bolsillo y te das cuenta de que has perdido un billete de 100 €. La "realidad" es inalterable: hay 100 € menos en el universo de tu cartera. Sin embargo, tu editor intern...

LO QUE ES NECESARIO HACER

  De pronto, un aguacero furioso, empujado por el viento, convierte los paraguas en simples adornos inútiles. Pese al chubasquero largo de los días que amenazan lluvia, noto cómo las ráfagas de viento estrellan los goterones contra el bajo de mis piernas. Mis manos están empapadas y siento la tela de mi abrigo como el trapo del fregadero. Mi destino está lo bastante cerca como para descartar la idea del cafelito mientras amaina la lluvia, pero lo suficientemente lejos como para anticipar la inevitable mojadura: llegar a casa, cambiarme de ropa, poner a secar la mojada, calzarme las zapatillas y lidiar con el goteo del paraguas desde la puerta hasta el tendedero, donde tendré que abrirlo "a toda vela" hasta que se seque. Demasiadas molestias. Yo tengo cosas "importantes" que hacer y me enfada pensar en todo el tiempo que voy a perder en esas trivialidades. En esto, una gota fría, húmeda, impertinente, se me cuela por el cuello del impermeable para trazar un surco irr...