¿Te has parado a pensar alguna vez en cuántas veces al día dices la palabra "gracias"? La soltamos en el supermercado, al salir del autobús, cuando nos pasan la sal... Pero, ¿qué estamos comunicando realmente cuando la pronunciamos? Existe una línea invisible que separa a la gente corriente de las personas admirables . Y esa línea no la define la cantidad de veces que agradecemos, sino la profundidad y la intención que le ponemos a ese gesto. Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre los tres niveles de la gratitud y cómo el último de ellos tiene el poder de transformar nuestro día a día (y el de los demás). Los tres niveles de la gratitud Podríamos decir que la gratitud se mueve en tres escenarios muy distintos: 1. La gratitud por compensación (El intercambio) Es la más pragmática. Alguien te facilita una información, te hace un favor laboral o te resuelve una duda, y tú respondes con un "gracias". Es un sistema de justicia básico: tú me das algo de valor, yo te...
Vivimos "contándonos" los días; pero, a veces, nos pasamos los días en el cuento equivocado. ¿Te has fijado en cómo nos hablamos por dentro cuando las cosas no salen como queremos? Nuestra mente no es un narrador neutral. Es, más bien, como el editor jefe del periódico sensacionalista al que estamos suscritos: le fascina el tremendismo, le encanta exagerar y tiene una tendencia exagerada a los titulares catastróficos para eventos que, en realidad, son solo notas a pie de página. En psicología, este se comnoce como reestructuración coginitiva pero a mí me gusta llamarlo, simplemente, ponerle el titular correcto . Porque lo cierto es que casi nunca sufrimos por lo que pasa, sino por el titular que ponemos a lo que pasa. La anatomía de un titular: El billete perdido Imagina que metes la mano en el bolsillo y te das cuenta de que has perdido un billete de 100 €. La "realidad" es inalterable: hay 100 € menos en el universo de tu cartera. Sin embargo, tu editor intern...