Ir al contenido principal

Entradas

LA FUERZA DE LA FRAGILIDAD

  Esta mañana, al disponerme a afeitarme, como cada día, me he “visto” en el espejo. Sorprendido por el rostro levemente familiar que se inclinaba hacia mí, como si quisiera examinarme con detalle, me fijé en los matices que lo definían: la cicatriz junto al párpado, las nuevas zonas sin cabello, las últimas arrugas excavadas. Poco a poco fui recomponiendo las piezas de mi propia historia vital que explican la apariencia de este “nuevo yo” que va sustituyendo al “viejo mí”. Me llevó un tiempo reconocerme. Y, para aceptarme como soy, tuve que convencer primero a mi mente crítica, empeñada en negar las evidencias del paso del tiempo y en exigir respuestas convincentes a preguntas casi imposibles de satisfacer: ¿Por qué soy quien soy? ¿Por qué me pasa lo que me pasa? ¿Por qué no he logrado lo que quería? ¿Qué me falta todavía? ¿Por qué no he logrado ser más…? Preguntas propias de una evaluación final sin posibilidad de recuperación. Me sentí como un objeto viejo, roto en pedazos. Volv...
Entradas recientes

LO QUE ES NECESARIO HACER

  De pronto, un aguacero furioso, empujado por el viento, convierte los paraguas en simples adornos inútiles. Pese al chubasquero largo de los días que amenazan lluvia, noto cómo las ráfagas de viento estrellan los goterones contra el bajo de mis piernas. Mis manos están empapadas y siento la tela de mi abrigo como el trapo del fregadero. Mi destino está lo bastante cerca como para descartar la idea del cafelito mientras amaina la lluvia, pero lo suficientemente lejos como para anticipar la inevitable mojadura: llegar a casa, cambiarme de ropa, poner a secar la mojada, calzarme las zapatillas y lidiar con el goteo del paraguas desde la puerta hasta el tendedero, donde tendré que abrirlo "a toda vela" hasta que se seque. Demasiadas molestias. Yo tengo cosas "importantes" que hacer y me enfada pensar en todo el tiempo que voy a perder en esas trivialidades. En esto, una gota fría, húmeda, impertinente, se me cuela por el cuello del impermeable para trazar un surco irr...

MIS DESEOS DE AÑO NUEVO

 

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO (una vez más)

  Un año más, y los viejos propósitos sin cumplir: no hemos perseverado en nuestro programa de acondicionamiento físico; sólo hemos asistido un par de semanas a clase de inglés; hemos ganado algo de peso, y seguimos tan atrapados por las viejas rutinas como los años anteriores...   Y ya llevamos vivido un cuarto de siglo de esta nueva centuria.   ¿Será que somos incapaces de cambiar? ¿Nos falta voluntad o nos sobra "talla" en nuestra formulación de propósitos?   Tal vez el problema no radique en nosotros, sino en el método empleado. Este "YO" que ahora somos no apareció de la noche a la mañana. Se ha ido construyendo a lo largo de los años, desde la infancia, y ahora somos un bloque compacto de hábitos y rutinas, una especie de ordenador programado que cumple fielmente las instrucciones que hemos incorporado a lo largo del camino.   Pero cambiar no consiste en anular ese programa y comenzar de cero, sino en introducir pequeñas mejoras que c...

ME DIO LAS GRACIAS...

Un pie en la acera y el otro, ya adelantado, en la calzada. El semáforo seguía rojo, pero ella se debatía entre la prudencia y la prisa. Los coches venían de ambos lados y no era fácil sincronizar el hueco entre los vehículos para alcanzar, sin sobresaltos, la otra acera. Si se trata de niños o personas mayores, por sistema mi norma es aguardar la luz verde para cruzar, aunque no circulen coches. Creo que, de ese modo, por una parte doy ejemplo y, por otra, respeto la libertad de elección de la otra persona para obrar como mejor lo considere. En este caso, la mujer, ya de cierta edad, murmuraba algo en voz baja: se debatía entre arriesgarse o esperar. Me miró como si me pidiera consejo. Y mientras yo pensaba la respuesta, el hombrecillo verde del semáforo nos sacó de dudas a los dos. Cruzábamos a la par y la mujer, en voz muy queda y mirando al suelo, como si la cosa no fuera conmigo, murmuraba una dirección, sin atreverse a formularla como una pregunta directa. Sin dejar de caminar, l...

A MIRACLE

  Clara leaned out the window to feel the fresh early morning air. At the edge of the windowsill, she saw the sad, withered geranium, wilted and shriveled, as much in need of water as she was of a sense of security and control over her own body. The flare-up was still active, evident in her persistent weakness, her blurred vision, and the strange numbness that coursed through her body and face. Across the street, she saw the blind woman she often crossed paths with, walking with her usual determined stride—a woman with a confident air, always well-dressed, carrying that dignity that comes with age and experience. How could someone with such a disability manage to live the active life she seemed to lead? She looked away. Her eyes ached if she focused on a single point for too long. Another symptom of the flare-up. At first, it had been just minor discomforts, small functional glitches—words that wouldn’t come to mind, a light-headedness that pulled her away from her chores, a slight...

EL MILAGRO

  Clara se asomó a la ventana para sentir el aire fresco de primera hora de la mañana. En el extremo del alféizar vio el triste geranio reseco, mustio, contraído, tan necesitado de riego como ella lo estaba de seguridad y control sobre su cuerpo. Que el brote seguía activo lo evidenciaban su debilidad persistente, la visión que se le nublaba y el extraño entumecimiento que le recorría cuerpo y rostro. Por la acera opuesta vio avanzar, con su paso decidido, a la mujer invidente con la que se cruzaba a menudo, una mujer de gesto seguro, siempre bien arreglada, con ese porte que dan los años y la experiencia. ¿Cómo podría arreglárselas una persona con esa discapacidad para llevar el tipo de vida activa que ella parecía desarrollar? Desvió la mirada. Sentía dolor en los ojos si mantenía la vista fija en un punto concreto. Otro de los síntomas del brote. Al principio habían sido sólo pequeñas molestias, fallos funcionales sin importancia, una palabra que no le venía, un ligero mareo...