Es una pregunta bien sencilla: ¿Conducimos nuestra vida o "nos dejamos llevar"?
Dicho de otra manera: ¿Quién controla los mandos de nuestro día a día?
No se trata de una pregunta filosófica ni demasiado complicada. Es una pegunta práctica. Y la respuesta, si somos honestos, dice mucho sobre cómo estamos viviendo.
Veamos una metáfora:
Piensa en una bola de billar. Está quieta sobre el tapete. No hace nada. No puede nada. Necesita que algo externo la ponga en movimiento y, entonces, rueda en la dirección que le marcan.
Ahora piensa en un jugador de ajedrez: Tal vez las piezas no están como a él le gustaría, pero observa el tablero. Analiza. Decide... y ¡mueve!
Y con cada movimiento, cambia la configuración del tablero...
¡Él tiene el poder de cambiar la configuración de tablero!
Y de responder al nuevo desafío... y al siguiente, y al siguiente....
Vivir en modo "bola de billar" no significa ser una mala persona ni carecer de valores. Significa, simplemente, dejar el protagonismo en manos de las circunstancias: consumir lo que nos ponen, seguir la moda que nos dictan...
¿Pensar como nos dicen...?
El "modo ajedrecista" no supone tenerlo todo bajo control -eso es imposible-. Se trata de elegir dentro de lo que se puede y aceptar lo que no se puede: elegir cómo emplear el día, a qué dedicar la energía, el tipo de persona que se quiere ser, las relaciones que se tienen...
Y cuando las cosas no salen bien, el "ajedrecista" no se queda paralizado: Aprende, ajusta y sigue adelante.
Te propongo algunas ideas muy sencillas para probar el "modo ajedrecista" y ver cómo te resulta:
- Antes de encender el móvil por la mañana, DECIDE una cosa CONCRETA que quieras hacer hoy.
- Cuando tengas tiempo libre, ELIGE tú que hacer (qué programa ver, que lectura seguir, a dónde ir...) en lugar de dejarte llevar por "lo que surja"
- RESPONSABILÍZATE de algo que puedas hacer todos los días: una tarea concreta (regar una planta, ordenar un espacio...) o de una persona significativa (visitarla, llamarla, invitarla...)
- Una vez a la semana, dedica diez minutos a REVISAR cómo va tu plan. Ajústalo y mejóralo.
No se trata de hacer grandes cosas ni de hacer "todo el tiempo". Simplemente, es negarse a ser "una bola de billar"...
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