Por qué el respeto por uno mismo va más allá de la autoestima UTOPÍA Cuando se despertó, "el dinosaurio" ya no estaba allí. Ni los vecinos, ni la empresa, ni el supermercado, ni la cafetería de la esquina. A solas con su propio ser, con sus vivencias, con sus anhelos, con sus temores —multiplicados ahora por la soledad—. El miedo a su futuro, a su indefensión, a la incertidumbre, a la muerte en solitario… Se miró al espejo. El rostro de siempre. ¿Para qué arreglarse?, pensó; si ya no hay ante quien mostrar ninguna imagen. Las horas vacías. ¿Qué hacer?, se dijo; si no hay con quién compartir proyectos ni penas. No tenía objetivos ni metas, alicientes ni ilusiones. ¡Le habían arrebatado la vida! Y empezó a descargar su ira, su frustración, rompiéndolo todo: el espejo, las puertas inservibles de su casa, las lunas de los escaparates… ¡Hasta prendió fuego a un bosque! Cuando hubo eliminado la adrenalina del miedo y la frustración, sintió la apatía del aburrimie...
Narraciones sobre el SENTIDO DE LA VIDA