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AGRADECIDO PERO AVISADO

  No conozco el nombre de ninguno de los artífices de la vacuna del covid-19, a pesar de que me he beneficiado directamente de su trabajo y les estoy sumamente agradecido. Ignoro quién ha sido el científico que ha desarrollado las píldoras que me tomo cada día para ir tirando en medio de los achaques propios de la edad pese a que, cada día, experimento gratitud por su trabajo y dedicación. Tengo sólo vagas referencias de aquellas personas que estos días de canícula se juegan la vida en los pavorosos incendios que asuelan diferentes puntos del planeta y admiro su entrega y su heroísmo y siento una profunda gratitud hacia ellos. No me consta la identidad de quienes, a pesar de la indiferencia -o, tal vez, la malevolencia- de entidades económicas y políticas se esfuerzan en concienciarnos sobre la realidad del cambio climático, la necesidad de crear formas de economía sostenible y la urgencia de que nos convirtamos en  protagonistas  - más que en comparsas- de nuevas formas ...

EL MANTRA DE "CENTRARSE EN EL PRESENTE"

  Es un tópico: “Vive el presente”. Y desde la práctica común de los rituales neo-orientalizantes, se recomienda: “Cierra los ojos… y céntrate en tu respiración”. Pero los humanos somos "enlazadores de tiempo" (Alfred Korzybski). Los únicos seres capaces de reflexionar sobre nuestro pasado y planificar futuros, todo ello desde el presente. Esta capacidad es el fundamento de la civilización. Por eso, los ojos cerrados no nos permiten ver la realidad de la que formamos parte. Ni aquella más amplia de la que ignoramos que somos, también, parte integrante. “ Céntrate en tu respiración”. Más, en concreto, en tu abdomen… ¿en tu ombligo? Pero el auto-centramiento es la materialización del egocentrismo, el sustrato de, prácticamente, todas las formas de neurosis que se alimentan de la autocontemplación, la autocompasión, la autojustificación. “ Relájate”. Pero la vida demanda acción, tensión, planificación, ejecución, evaluación y replanteamiento. “ Cierra los ojos, cént...

EMPODERAMIENTO

Le gustó a primera vista porque no se comportaba ni actuaba como un coach  convencional. No usaba términos  tales como zona de confort ni  proactividad ; simplemente hablaba de la conveniencia de intentar cosas nueva ess y de las ventajas de anticipar los resultados de cada acción u omisión. Tampoco vendía la magia de ninguna técnica y, además, se declaraba contrario a cualquier práctica que se asemejara a un ritual al que se le pudiera atribuir el mérito de un resultado. La filosofía del programa de entrenamiento era muy directa: los resultados dependen de la acción; toda acción efectiva es la materialización de una convicción personal. No; su estilo no era nada convencional y, por otra parte,  sus tarifas eran de lo más razonable: el propio cliente fijaba el precio de los servicios recibidos en función de su satisfacción con los resultados. Eso, más que ninguna otra consideración, fue lo que lo animó a contratar los servicios del consejero ( coach era otro tér...

ALMA A LA VENTA

    Dicen que Diógenes se paseaba por Atenas con un farol encendido, a plena luz del día, escudriñando esquinas y rincones ante el asombro y la guasa de buena parte de sus convecinos. "¿Qué buscas, Diógenes, a pleno sol con tu linterna encendida?"  Le preguntaban con sorna "Busco al 'hombre'". Contestaba el filósofo cuando se dignaba dar una respuesta a quien estaba bastante más necesitado de luces que él mismo. Ya sabemos que siglos más tarde, ese noble empeño de "buscar al hombre" quedó bastante desvirtuado por obra y gracia de la publicidad de una marca de cosméticos empeñada en reducir la esencia humana a una simple fragancia embotellada en envase de lujo. Personalmente, no suelo buscar nada por las calles de mi ciudad natal. Pero, de vez en cuando, tengo hallazgos inesperados que, sin ser filósofo, encienden una pequeña luz en las tinieblas de mi mente consumista, lo que me lleva a cuestionarme mis propios planteamientos vitales o, mejor, su a...

RECIBIR, DAR, INCORDIAR (Balance anual)

  Remata 2020. “Annus horribilis” de pandemia, restricciones y confinamiento. A la hora de hacer un balance, puede parecer que no hay nada que contabilizar en nuestro HABER, que todo han sido pérdidas y quebrantos. Sin embargo, pese a todo ello y más que nunca, este es el momento de llevar a cabo nuestro balance personal para determinar en qué punto de nuestro desarrollo nos encontramos, que grado de aceptación hemos desarrollado y en qué punto se sitúa nuestro compromiso para seguir adelante, en pos de nuestros objetivos personales. La propuesta de balance del VIVIR CONSTRUCTIVO está enfocada a contrarrestar la tendencia a sobrevalorar nuestra propia autoestima haciéndonos conscientes de la enorme deuda vital que tenemos acumulada sin que seamos demasiado conscientes de ella. El cálculo es muy sencillo y sólo consta de tres apartados: lo que hemos RECIBIDO, lo que hemos DADO y los PROBLEMAS Y MOLESTIAS que hemos causado. No; las molestias que los otros, las circunstancias o el “de...

EXTRAORDINARIAMENTE "NORMAL"

  ¿Te has parado a contemplar algo nuevo hoy, o ha sido otro día rutinario? ¿Has visto amanecer esta mañana, o estabas demasiado ocupado planificando tu jornada? ¿Has escuchado a los tuyos antes de que cada cual partiera hacia sus propias ocupaciones, o estabas tan metido en ti mismo que nada, fuera de ti, te importaba? ¿Has identificado rostros conocidos detrás de las mascarillas mientras te dirigías a tus quehaceres habituales, o usabas tu propia mascarilla como parapeto frente a los demás? Efectivamente, vivimos en una época incierta. No disponíamos de claves para hacer frente a la pandemia que nos ha tocado vivir. Estamos rodeados de confusión y desconcierto; nos faltan directrices claras para hacer lo correcto y tenemos la sensación de haber perdido el control de lo que pasa. Pero no está ocurriendo nada “extraordinario”: A veces, el caos, el dolor, la enfermedad y la muerte dan un aldabonazo de cruda realidad en nuestra vida. En esos momentos -y no en los momentos “gl...

A CONTRAPELO

  En épocas de confusión y desánimo como esta que ahora atravesamos, a veces, tratamos de consolarnos con la idea de que las crisis entrañan crecimiento. Y eso es verdad, pero con un pequeño matiz: no son las crisis lo que nos hace madurar; es el modo en que afrontamos esas crisis lo que nos lleva a ser más maduros o más indefensos. Y para alcanzar esa madurez de los tiempos difíciles es conveniente disponer de recursos eficaces para desarrollar un sano protagonismo vital que nos devuelva la capacidad de iniciativa y el sentido de sana responsabilidad.   Frente al desmoronamiento o la abulia, frente a la pasividad y el “dejarse llevar”, siempre podemos recurrir a la pregunta clave del VIVIR CONSTRUCTIVO - “¿qué es lo que tengo que hacer?”- como un activador mental de nuestra propia creatividad para superar los sentimientos de impotencia e indefensión que en esos momentos críticos amenazan con succionarnos hacia el abandono y la renuncia a nuestros propósitos vitales. ¿...