Ir al contenido principal

MIS DESEOS DE AÑO NUEVO


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

LO QUE ES NECESARIO HACER

  De pronto, un aguacero furioso, empujado por el viento, convierte los paraguas en simples adornos inútiles. Pese al chubasquero largo de los días que amenazan lluvia, noto cómo las ráfagas de viento estrellan los goterones contra el bajo de mis piernas. Mis manos están empapadas y siento la tela de mi abrigo como el trapo del fregadero. Mi destino está lo bastante cerca como para descartar la idea del cafelito mientras amaina la lluvia, pero lo suficientemente lejos como para anticipar la inevitable mojadura: llegar a casa, cambiarme de ropa, poner a secar la mojada, calzarme las zapatillas y lidiar con el goteo del paraguas desde la puerta hasta el tendedero, donde tendré que abrirlo "a toda vela" hasta que se seque. Demasiadas molestias. Yo tengo cosas "importantes" que hacer y me enfada pensar en todo el tiempo que voy a perder en esas trivialidades. En esto, una gota fría, húmeda, impertinente, se me cuela por el cuello del impermeable para trazar un surco irr...

ME DIO LAS GRACIAS...

Un pie en la acera y el otro, ya adelantado, en la calzada. El semáforo seguía rojo, pero ella se debatía entre la prudencia y la prisa. Los coches venían de ambos lados y no era fácil sincronizar el hueco entre los vehículos para alcanzar, sin sobresaltos, la otra acera. Si se trata de niños o personas mayores, por sistema mi norma es aguardar la luz verde para cruzar, aunque no circulen coches. Creo que, de ese modo, por una parte doy ejemplo y, por otra, respeto la libertad de elección de la otra persona para obrar como mejor lo considere. En este caso, la mujer, ya de cierta edad, murmuraba algo en voz baja: se debatía entre arriesgarse o esperar. Me miró como si me pidiera consejo. Y mientras yo pensaba la respuesta, el hombrecillo verde del semáforo nos sacó de dudas a los dos. Cruzábamos a la par y la mujer, en voz muy queda y mirando al suelo, como si la cosa no fuera conmigo, murmuraba una dirección, sin atreverse a formularla como una pregunta directa. Sin dejar de caminar, l...

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO (una vez más)

  Un año más, y los viejos propósitos sin cumplir: no hemos perseverado en nuestro programa de acondicionamiento físico; sólo hemos asistido un par de semanas a clase de inglés; hemos ganado algo de peso, y seguimos tan atrapados por las viejas rutinas como los años anteriores...   Y ya llevamos vivido un cuarto de siglo de esta nueva centuria.   ¿Será que somos incapaces de cambiar? ¿Nos falta voluntad o nos sobra "talla" en nuestra formulación de propósitos?   Tal vez el problema no radique en nosotros, sino en el método empleado. Este "YO" que ahora somos no apareció de la noche a la mañana. Se ha ido construyendo a lo largo de los años, desde la infancia, y ahora somos un bloque compacto de hábitos y rutinas, una especie de ordenador programado que cumple fielmente las instrucciones que hemos incorporado a lo largo del camino.   Pero cambiar no consiste en anular ese programa y comenzar de cero, sino en introducir pequeñas mejoras que c...