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CÍRCULOS VICIOSOS DE LA INACCIÓN

 



Mira este diagrama.

Es mi felicitación de Navidad.

Es una reflexión sobre bloqueos mentales y renuncias a llevar a cabo tareas y proyectos.

Hay muchas cosas que no sé hacer. Pero estoy aprendido a hacer algunas.

Hay faenas que me llevan mucho tiempo. Otras no acaban de salirme bien y tengo que repetirlas. 

Algunas me desesperan.

A veces, me dan ganas de dejarlo todo y dedicarme sólo a lo que ya sé hacer.

Pero eso sería limitar mi creatividad a un puñado de actividades.

Entonces, recuerdo cuando era niño y no sabía atarme los zapatos.

O cuando, al escribir, confundía la b con la d y la p con la q, o hacía el 5 con la barriga al revés.

Con el tiempo, aprendí a hacer nudos marineros y también conseguí escribir algunas cosas publicables. 

Por eso, cuando me enfrento a algo que no acaba de salirme bien, me acuerdo del diagrama del CÍRCULO VICIOSO DE LA INACCIÓN y me esfuerzo en romperlo.

Ya se sabe: al principio, uno no sabe que no sabe; es la INCOMPETENCIA INCONSCIENTE (somos unos inmaduros y no lo sabemos).

Luego, nos damos cuenta de que no sabemos y queremos mejorar: es la INCOMPETENCIA CONSCIENTE (nos damos cuenta de nuestra inmadurez y empezamos a buscar la manera de superarla).

Entonces, empezamos a "atarnos los zapatos": el nudo se nos deshace, probamos de otra manera, tenemos que poner mucha atención y nos lleva un montón de tiempo conseguirlo, hasta que, finalmente, los zapatos quedan amarrados. Es el momento de la COMPETENCIA CONSCIENTE (nos esforzamos en mejorar; nos resulta difícil; fracasamos y lo volvemos a intentar hasta que lo conseguimos).

Finalmente,  ya logramos "atarnos los zapatos" sin prestar demasiada atención a la tarea; podemos hacerlo mientras hablamos con nuestra pareja o buscamos con la mirada dónde habremos dejado el teléfono móvil (dominamos la tarea y ya no nos causa demasiado estrés ejecutarla). 

El CÍRCULO VICIOSO DE LA INACCIÓN nos puede servir de aviso para lanzarnos a descubrir terrenos desconocidos que, normalmente, evitamos explorar.

Si no hacemos algo porque no sabemos hacerlo, la única manera de llegar a saber hacerlo es ¡EMPEZAR A HACERLO! (por dificultoso que nos resulte).

Te deseo, de corazón, unas felices fiestas y lo mejor para el nuevo año ¡que ya marca un cuarto de siglo!

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