Hoy no me siento con ganas de escribir. Mil preocupaciones llenan mi mente y enturbian mi ánimo de tal manera que se me ha desvanecido toda inspiración. Sin embargo, me había comprometido a publicar periódicamente alguna reflexión en este blog… Pero me falta motivación. Mal comienzo. Examinemos despacio los dos párrafos anteriores. Solo hay dos referencias directas a mí como protagonista de mi vida: el bajo tono emocional que experimento esta mañana y mi compromiso con el blog, que hoy “me reclama”. En cambio, hay cinco alusiones a entidades abstractas que, por lo que veo, estoy utilizando como excusa para eludir ese compromiso: preocupaciones, mente, ánimo, inspiración y motivación. Quién es el sujeto de la frase Fijémonos en la gramática. En “me falta motivación”, el sujeto no soy yo, es la motivación. Lo mismo ocurre con “las preocupaciones llenan mi mente” o “se me ha desvanecido la inspiración”. Sin darme cuenta, he escrito un texto en el que todo actúa menos yo. Me he conve...
Por qué el respeto por uno mismo va más allá de la autoestima UTOPÍA Cuando se despertó, "el dinosaurio" ya no estaba allí. Ni los vecinos, ni la empresa, ni el supermercado, ni la cafetería de la esquina. A solas con su propio ser, con sus vivencias, con sus anhelos, con sus temores —multiplicados ahora por la soledad—. El miedo a su futuro, a su indefensión, a la incertidumbre, a la muerte en solitario… Se miró al espejo. El rostro de siempre. ¿Para qué arreglarse?, pensó; si ya no hay ante quien mostrar ninguna imagen. Las horas vacías. ¿Qué hacer?, se dijo; si no hay con quién compartir proyectos ni penas. No tenía objetivos ni metas, alicientes ni ilusiones. ¡Le habían arrebatado la vida! Y empezó a descargar su ira, su frustración, rompiéndolo todo: el espejo, las puertas inservibles de su casa, las lunas de los escaparates… ¡Hasta prendió fuego a un bosque! Cuando hubo eliminado la adrenalina del miedo y la frustración, sintió la apatía del aburrimie...